domingo, 8 de agosto de 2010 at 1:17
Para darle un empujón de nuevo a mi Blog, voy a empezar con alguna de las historias cortas, o más bien, presentando a mis dos alter-ego (sí, ya sé, estoy loca, y es hermoso), que van a participar en las historias de acá en más.
Es la liberal, la luchadora, la que sigue a pesar de todo, la diferente, la solitaria. La huérfana, a la que le mataron los padres los vampiros, con dos hermanos menores para cuidar que ya se valen por sí solos o cuentan con el tío. Ella que vive sola en el bosque entre sus árboles preferidos, en las cuevas o en la cabañita de tronco, practicando de vez en cuando la puntería, remarcando límites, y ofreciendo sus dotes de Alfa de un pasado lejano para mediar en algunos conflictos, como lo hizo su padre. A los 16 se cansó de vivir con las presiones y la rutina de ser Alfa, aunque le gustaba al principio. Lo heredó al partir sus padres, cuando contaba con sólo 8 años, la ayudaron a aprender lo que no sabía y jamás le cuestionaron nada a pesar de que ella siempre quiso que el cargo lo ocupara el más apto. Su manada insistió hasta cansarse que ella había sido mucho para ellos. Pero después se marcharon, fueron perseguidos los tres hermanos. Ahora Rita descansa bajo un pino, entre las raíces de un sauce o detrás de una cascada, con 22 años, sus rulos oscuros, sus ojso verdes cerrados, una sonrisa blanca y afilada, y la capa que hace que no rompa la ropa cuando se transforma en aquella loba esbelta, negra y gris.
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